EC: ¡Pilas ecuatorianos, nos saquean el bolsillo!

JANETH HINOSTROZA
JANET HINOSTROZA

Por Janet Hinostroza

Este es el gobierno que más recursos ha recibido por la venta de petróleo, y el único al que el récord de ingresos no le alcanza para cubrir sus gastos.

La propaganda oficial intenta hacernos creer que en el Palacio de Carondelet vive un Robin Hood que le quita a los ricos para darle a los pobres, pero ya se develó la verdad; el gobierno necesita sostener el tren de gastos para mantenerse en el poder, por eso apunta al endeudamiento externo, y ahora al saqueo del pueblo a punta de impuestos, disponiendo de sus ahorros, o simplemente quitándole el dinero que honestamente se ha ganado.

La metida de mano en los bolsillos de los empleados de las telefónicas, es agresiva, y el discurso descarado; la propaganda oficialista centra su estrategia en deslegitimar las ganancias que tienen estas empresas, argumentando que están explotando un recurso natural de propiedad del Estado y que por ende sus ganancias deberían repartirse entre todos los ecuatorianos. Pero este Robin Hood no apunta al 75% de utilidades que reciben las empresas, sino que dispone del 15% que reciben los empleados que forman parte del mismo pueblo que dicen defender. Ahora, que las telefónicas tengan una utilidad es legal, es legítimo y está contemplado en el contrato de concesión que el gobierno de Rafael Correa firmó en el 2008 y por el que cobró 700 millones de dólares, de los cuales al parecer ya no le queda un centavo.

Pero el voraz apetito del enorme aparato burocrático construido por los correístas no para allí; necesitan más dinero y están dispuestos a sacarlo de nuestros bolsillos así sea de dólar en dólar. Un ejemplo es el impuesto a la comida chatarra; para dorarnos bonito la píldora, el Presidente sale con el cuento de quiere cuidar nuestra salud y que subiendo el precio de las hamburguesas nos obligará a optar por comida sana.
¿Cuándo sería la última vez que el Presidente Correa habrá ido a un mercado? Debería ir, para que se entere de que comer bien en este país es costosísimo, gracias al poco apoyo que su gobierno le ha dado al desarrollo del agro. Además un mal hábito alimenticio no se cambia cobrando mas impuestos, sino educando mejor a la gente.

El SRI se jacta de ser una de las instituciones más eficientes, dicen que ahora les cobran a los que nunca han pagado, pero esa es otra mentira. Los “doberman” del SRI lo que lograron es aumentar el número de contribuyentes, es decir que más ecuatorianos como usted y como yo pagamos impuestos, lo que está bien, el problema es que empresas enormes, algunos ricos y nuevos ricos siguen sin pagar impuestos. ¿En dónde está el milagro?
A los altísimos intereses que nos cobran por un préstamo en un banco, ahora hay que aumentarle el 0,5% que hay que pagar para que SOLCA pueda atender a los enfermos de cáncer. ¿No que el gobierno podía sustentar gratuitamente la salud pública? Hace unos años el gobierno desfinanció infamemente a SOLCA con ese discurso, y le dijo a Solón Espinoza que muchas gracias por su noble labor, pero que en el gobierno de la revolución ciudadana los ecuatorianos afectados

por enfermedades catastróficas no reciben migajas, sino que son dignamente atendidos por el Estado. Desde entonces, cientos de padres, madres e hijos han muerto víctimas del cáncer esperando un turno para que los atiendan dentro sistema de salud pública.

Durante toda una vida miles de trabajadores han ahorrado parte de sus sueldos para complementar la paupérrima jubilación que el IESS les guarda para cuando sean viejos. Ahora el gobierno, en complicidad con la Asamblea intenta robar esos recursos que provienen de sus sueldos legítimamente ganados durante años de arduo trabajo.

Los transportistas piden incremento de pasajes y sus argumentos son válidos, pero ¿cuál es la respuesta de Rafael Correa? Allá ustedes verán como resuelven el problema, que los subsidios los paguen los nuevos alcaldes ¿y si no tienen de donde? ¿Tocará que los usuarios paguen de su bolsillo la tarifa completa? Es fácil creerse Robin Hood y lavarse las manos cuando las cosas se ponen difíciles.

La desesperación del gobierno ha llegado a tal punto que se está endeudando más con China, para pagar lo que le debe a la misma China.

La base de votantes del correísmo se concentra en 1 millón y medio de beneficiarios de bono de desarrollo humano, medio millón de burócratas y cientos de contratistas que hasta hace poco se identificaban con lo que llamamos la vieja partidocracia y hoy flamean las banderas verde flex. Si el gobierno no mantiene su ritmo de gastos, pierde las próximas elecciones.

Pilas ecuatorianos, que el futuro del correísmo depende del saqueo de nuestros bolsillos.

 

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